Permitirá reducir a la mitad el costo de sillas de ruedas, muletas y andadores

El ingeniero Rafael Kohanoff tiene 82 años y dice que está de fiesta. Ayer, junto con su equipo del Centro de Tecnología para la Discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), celebró la puesta en marcha de un proyecto en el que trabaja sin descanso desde hace poco más de dos años: el primer programa en el país destinado a fabricar, a mitad de costo, productos para personas con discapacidad.

La iniciativa logra que unos 4000 estudiantes, dirigidos por 1000 docentes de 80 escuelas técnicas en 20 provincias, produzcan como parte de su preparación educativa los diez elementos que más usan grandes y chicos con algún problema motriz o postural.

“Nuestro objetivo es poner la tecnología al servicio de la población, y el área de la discapacidad es la más excluida y discriminada en nuestro país. Entonces, se nos ocurrió ver cómo podíamos mejorar e innovar los productos complejos que más se usan”, explicó emocionado el ingeniero Kohanoff, director del centro del INTI.

La primera etapa del programa de este hiperactivo emprendedor, que tiene tres bisnietos, contempla la producción certificada por el INTI de sillas de ruedas, bastones, andadores, muletas, sillas posturales para chicos y adultos con parálisis, tablas de transferencia para sillas de rueda y para bañeras, bastones para ciegos y barrales para baños según la contextura física de cada usuario.

Es que, para Kohanoff, la rehabilitación es un problema de salud y, por lo tanto, debe ser personalizada. "Hoy, una silla de ruedas se vende como si fuera un triciclo, en un solo tamaño para muchas personas, y no debe ser así -sostuvo-. El médico es quien debe prescribirla con las medidas más adecuadas al paciente, pero esto no es lo que ocurre hoy."

Junto con el INTI, en el denominado Programa Productivo Tecnológico y Social participan el Instituto Nacional de Escuelas Técnicas (INET) y la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas Discapacitadas (Conadis). La unión de estas instituciones permitió crear esta red que une la educación y la salud.

Para eso, un equipo reunió datos sobre 24.000 dispositivos disponibles en el mundo para asistir a personas con discapacidad. Luego, elaboró un ranking de los elementos que más se utilizan en nuestro país a través de encuestas a pacientes en distintos centros de salud y hogares para la tercera edad, a integrantes de organizaciones no gubernamentales dedicadas a la discapacidad y reuniones con médicos de todas las especialidades clínicas.

El equipo del INTI fue volcando todos estos datos en el Observatorio de Necesidades y Problemas de la Discapacidad. Entre otros datos, allí consta que en el país hay 500 escuelas de enseñanza técnica con más de 500 alumnos.

"Es decir que el programa que lanzamos hoy [por ayer] se podría multiplicar casi por cinco -precisó Kohanoff-. Por lo tanto, nuestra misión, fantasía o no, es que no haya una persona en la Argentina que necesite una prótesis, una silla de ruedas o un bastón y que no tenga una escuela o un hospital de este programa a menos de 50 kilómetros de distancia de su casa."

Prioridades

Las encuestas realizadas a los usuarios de estos dispositivos permitieron conocer ciertas prioridades para tener en cuenta en la fabricación de los dispositivos. Que estén reforzados, que sean duraderos, que tengan buena calidad y mejor precio.

"El INTI sabe cómo armar manuales de planos de fabricación y está en condiciones de hacerlo. Así que después de identificar los 10 elementos que más se utilizan, elaboramos los planos con todos los detalles de fabricación, el manual de ensamble de cada dispositivo y estimamos los costos", comentó Kohanoff, que está convencido de que "allí donde el mercado no resuelve los problemas de la población, el Estado con sus instituciones debe tener su papel".

Ayer, ya al atardecer, los representantes de 80 escuelas de enseñanza técnica y directores de hospitales públicos de todo el país se fueron del Parque Tecnológico Miguelete, ubicado sobre la avenida General Paz en la localidad bonaerense de San Martín, con los planos y los manuales bajo el brazo y la decisión de comenzar a trabajar rápidamente.

Bajo receta

Ocurre que los engranajes de este nuevo programa se pondrán en marcha con la prescripción médica de los productos en los hospitales públicos. Luego, el área de Salud de cada municipio donde vive el paciente realizará el pedido a la escuela más cercana que participa en el programa.

Los estudiantes elaborarán el dispositivo como parte de su formación técnica, según los planos y las modificaciones que permitan adaptarlo a la composición física del futuro usuario, y entregarán el producto terminado al área de Salud que lo solicitó. Juntos, a su vez, realizarán un seguimiento de la funcionalidad y la calidad del producto.

En una segunda etapa, el programa incluirá la fabricación de componentes para prótesis y órtesis recetadas, como también aparatos para hipoacúsicos o sordos. Para obtener más información sobre el programa, comunicarse con el (011) 4724-6254 o
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Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
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